Uno se imagina a la mujer de sus sueños como la cerveza: rubia, espumosa, con buen cuerpo... Y en realidad, sí que es como la cerveza: fría, con su punto de cebada, y amarga.
Mi pensamiento cañero 10/3/16 Estrechar a otra persona entre nuestros brazos es una forma de comunicarse o de saludo, de dar afecto o consuelo. ¿A quién le amarga un buen achuchon?
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